El camino hasta la meta de la Igualdad

Hoy día 8 de marzo es el día de la mujer.

¿Por qué existe un día dedicado a la mujer? ¿Es necesario que la mujer tenga un día especial? O acaso ¿tiene un día especial por ser mujer?

Es absolutamente necesaria la existencia de este día, pero NO por que la mujer sea especial y le otorgamos un día en el calendario, sino porque en este día se reivindican la consecución de derechos de la mujer, la evolución del feminismo, el acercamiento a la igualdad entre géneros y sobre todo, el recuerdo  de que un día la mujer fue “dominada” por el hombre, sí, es necesario explicarles a nuestros hijos e hijas el valor que tuvo la mujer en el pasado solo por ser mujer.

Tan solo han transcurrido 38 años, cuando en 1978, se despenalizó el adulterio, siendo Adolfo Suárez presidente del Gobierno y Landelino Lavilla su ministro de Justicia. Hasta entonces, engañar a tu pareja no era sólo motivo de condena moral, sino causa suficiente para ingresar en prisión y  tener que hacer frente  a fuertes sanciones económicas. Sobre todo  si quien engañaba era la mujer, porque para el hombre existía cierta dispensa, producto del machismo imperante.

Unos años después se aprobó en España la 1ª medida legal que permitió tanto a hombres como mujeres de forma igualitaria, disolver un matrimonio, se trata de la Ley del Divorcio aprobada en 1981 por el mismo presidente del gobierno.

A modo de herencia de una época de represión como fue la Dictadura Franquista, en nuestra sociedad aún quedan rasgos machistas. Hoy en día, nuestras madres y padres, mujeres y hombres de una determinada edad siguen considerando que la mujer debe asumir su rol de género, que le condiciona en derechos y obligaciones respecto al hombre.

La mujer solo por nacer fémina, adquiere un mayor número de obligaciones que derechos, como ayudar a mamá en las tareas del hogar, o el no ser necesario que estudie porque lo importante es “conseguir un buen marido que trabaje y la tenga como a una reina”. Tiene la obligación de cuidar de los hijos e hijas, de ir a la compra, de limpiar la casa, lavar y planchar la ropa… una serie  de obligaciones que repercutían en los derechos del hombre. Porque el hombre en su rol de género adquirido, desde que es un niño, tiene derecho a que su madre le cuide, le ayude en las tareas del colegio, le lave y planche la ropa, etc y con el paso del tiempo tiene derecho a encontrar una buena mujer, una buena esposa,  que iguale a su madre.

Afortunadamente, las mujeres han sabido posicionarse en la sociedad, adquirir derechos y delegar obligaciones.

Por fin, los hombres, aunque no todos, pero si un porcentaje importante ha adquirido la obligación de cuidar de los hijos/as, de colaborar en las tareas de la casa, en realizar la compra, se ocupan de la cocina, la plancha, etc.

En el mundo laboral, es ahora cuando la mujer comienza a ocupar cargos de responsabilidad empresarial y política, lo triste es que sea gracias a una ley, la Ley de Paridad o Ley para la

Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres aprobada en 2007 durante el Gobierno de José Luis

Rodríguez Zapatero. Lo ideal es que hubiera sido de manera natural, a través del reconocimiento de la valía de la mujer de un modo normalizado, aunque esta ley no deja de ser un reconocimiento obligado de que la capacidad de mujeres y hombres es igualitaria.

Partiendo de que cualquier persona es capaz de hacer todo aquello que se proponga, es cierto que como seres humanos tenemos limitaciones. No todas las mujeres son capaces de hacer absolutamente todo, lo cual no es importante siempre que no se considere a este hecho como algo negativo, ya que no todos los hombres son capaces de hacer absolutamente todo.

Pero como decía anteriormente, aun no se ha alcanzado la meta de la igualdad de género.

Aun hoy en día, en un mismo puesto laboral se distingue al hombre de la mujer por el salario. Un porcentaje importante de mujeres cobran sueldos inferiores por realizar el mismo trabajo que un hombre.

A día de hoy, en el año 2016, en las últimas elecciones generales no hubo una mujer candidata a la presidencia del gobierno en ninguno de los partidos más representativos. Estos que van a luchar por la igualdad de género.

En la actualidad la vida cotidiana donde se desenvuelven hombre y mujeres está plagada de micromachismos, sí, micromachismos son esos comentarios que algunos consideran exagerados pero que al estar intrínseco en todos los contextos sociales, ejercer influencia sobre los distintos hábitos personales y ámbitos sociales. Algunos de estos son, el pedir en un restaurante una ensalada y un bistec, y a quien le sirven la ensalada? A la mujer. O pedir un vino y una cocacola light, a quien le ponen la cocacola? A la mujer. O pedir la cuenta al final de una comida y ofrecérsela al hombre. Así podría estar una eternidad, los micromachismos a pesar de ser micro ocupan una gran magnitud de la dimensión espacio tiempo.

¿Cómo es posible  que aún no  haya un descuento por parte del estado en la compra de artículos íntimos que solamente afectan a las mujeres, como son compresas, tampones, etc.?

Que decir de la descompensación hormonal que sufren las mujeres en periodos de menstruación, embarazo o menopausia. Esta descompensación hormonal condiciona el carácter de la mujer, ante el cual, también se escuchan comentario machistas. ¿A caso no somos capaces de entender que se trata de un tema biológico? Resulta muy duro para las mujeres en esos momento ser incomprendida, la mujer está más sensible, triste, incluso a veces depresiva. En esos momentos se necesita comprensión no un chiste machista en que se degrada al género femenino.

Por último, la violencia machista, así hay que denominar a un proceso en el que se suceden un importante número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas varones.

No es igual violencia de género que violencia machista, no se le puede llamar igual, cuando existe una importante diferencia en el número de mujeres asesinadas en comparación con el número de hombres asesinados a manos de sus parejas. Este es el motivo que diferencia a ambos tipos de violencia.

Que aun hoy en el año 2016 existan hombres que por ser hombres se crean superiores a las mujeres y consideren que él tiene derecho y la mujer obligaciones, es un retraso temporal en el camino hacia la igualdad.

Hombres de esta convicción conocemos todos y todas, y en situaciones cotidianas reconocemos su perspectiva de género cuyo carácter es desigual, se percibe en el propio lenguaje; en el trato vejatorio verbal hacia sus parejas, anulándolas como personas, haciendo que se sientan inferiores, esclavas de su género. Otros van más allá ejerciendo el maltrato físico, agresiones, violaciones, hasta producir la muerte.

La raíz está en ese sentimiento de inseguridad, miedo, e inferioridad que algunos hombres tienen respecto de sus mujeres. Un sentimiento de dependencia que provoca frustración, que es proyectada hacia la persona que tiene al lado haciéndola creerse culpable de dicha situación y provocadora de todo mal que le pueda acontecer a su pareja.

En la propia música existen historias machistas, que son transmitidas por voces femeninas. Y que aun hoy día siguen de moda, sin considerar la influencia que dicha melodía pueda ejercer sobre una sociedad aun desigual en términos de género.

La mujer, por ser mujer no es culpable de nada. Tampoco el hombre por ser hombre lo es. Se trata de admitir las limitaciones y virtudes de cada uno como persona, no por su género.

Es mentira que el hombre por ser hombre tiene menos limitaciones que la mujer, ES FALSO.

La violencia machista no es un número X de mujeres asesinadas, ni tampoco una cuestión de dos, es una cuestión que todos podemos frenar.

El camino a la igualdad de género es cosa de todos y todas los/as que debemos formar parte de dicha igualdad: hombres y mujeres.

No permitamos, un solo comentario machista en el que posicione a la mujer en un escalón inferior o en una situación degradante.

Trabajemos todos por construir una sociedad igualitaria, donde no haya cosas de mujeres y cosas de hombres, porque las cosas, son eso, cosas.

No encasillemos a nuestras hijas y nuestros hijos en el rosa o el azul, juguemos con los colores que aportan luz y alegría a nuestras vidas. Que los juguetes sean eso, juguetes, y no juegos de niños y de niñas.No se trata de que una niña quiera jugar a algo considerado femenino, sino que se trata de que esa niña no identifique ese juego como propio por su género, ni del otro, por el suyo.

Los deportes, deben ser deportes, y como tales debieran estar al acceso de todos y todas, hombres y mujeres.

Somos nosotros las madres y los padres, los que debemos educar a nuestros hijos en igualdad de género y en el respeto, pero para ello es necesario que se sientan identificado con lo que nosotras y nosotros hacemos y ejercemos.

Y  son las instituciones las que deben normalizar este equilibrio, sin distinciones.

La igualdad entre hombres y mujeres no es solo cosa de mujeres, es necesidad de normalizar a la mujer frente al hombre y para ello es necesario que los hombres también se sumen a esta lucha que aún está por terminar.

El feminismo no es “mejor que…” sino “igual a…”

Por todo esto es necesario que exista un día de la mujer, para no olvidar y si reivindicar.

Estudios destacados

La evolución de la familia
Violencia doméstica
Cooperación transfronteriza y ordenación.

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